Los tomates son ricos en sustancias con
propiedades anticancerígenas, que conducen a la formación de
carotenoides como el licopeno, compuestos que protegen a las células de
los efectos de la oxidación. El licopeno
es un poderoso antioxidante que previene la aparición de diversos tipos
de cáncer, especialmente de próstata, pulmón y estómago.Estudios realizados en la Universidad de Illinois muestran que cuando se ingieren en un mismo plato brócoli y tomate, se consigue un efecto aditivo, que es debido a que los componentes anticancerígenos de cada una de estas hortalizas actúan en diferentes rutas combatiendo el cáncer.
Este potente antioxidante protege al organismo humano de los efectos cancerígenos de los contaminantes presentes en los alimentos, el ambiente y nuestro propio organismo. El efecto protector contra el cáncer lo puede fortalecer aún más consumiendo el tomate junto con aceite de oliva virgen.
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